Viña del Cerro en Copiapo

Viña del Cerro en Copiapo

Información sobre Viña del Cerro en Copiapo

Viña del Cerro es un establecimiento destinado a la fundición de minerales de cobre que, pese al continuo saqueo a que ha sido sometido, es uno de los sitios de la época Inca mejor conservados del Norte Chico chileno. Se sitúa en la cima de un espolón rocoso que avanza hacia el valle de Copiapó desde la Sierra del Titiritero, a 80 km aguas arriba de la actual ciudad de Copiapó y a 1.100 metros sobre el nivel del mar.



La fundición se compone de un gran patio rectangular o kancha, en el sector más plano y amplio de la cima, delimitado por un muro perimetral bajo, construido de piedra y adobe, con su coronamiento escalonado probablemente para adaptarse al terreno. En sus muros sur y este exhibe grandes vanos o accesos. Esta unidad comprende un conjunto considerado el campamento para el personal laboral y una plataforma o ushnu.



El campamento se adosa al extremo occidental de la kancha, dentro de un espacio rectangular, con un muro perimetral delimitante. Dos muros transversales determinan tres rectángulos de dimensiones prácticamente iguales, independientes entre sí, aunque comunicados por sus respectivos vanos al patio mayor. En el extremo oeste de cada uno de estos espacios secundarios se levantan en forma simétrica dos recintos rectangulares, completando cerca de seis habitaciones. Los recintos presentan piedras esquinadas semicanteadas provenientes del cerro y adobones de barro, todo unido con argamasa hecha con el mismo material, y quedan aislados por pasillos en sus cuatro costados. Los muros estaban enlucidos con revoque de barro batido.



Por su parte, la plataforma o ushnu está ubicada en el rincón noreste del gran patio. Tiene planta de forma ligeramente trapezoidal y poseía una escalinata de acceso con siete peldaños. Constructivamente se logró rellenando ordenadamente con adobones un muro perimetral cerrado de piedras paralelepípedas. De acuerdo a los documentos coloniales, dicha estructura simbolizaba la autoridad del Inka y desde él se ejercía seguramente la administración del establecimiento, y también ceremonias religiosas.



Situada a una cota más baja que la anterior, existe otra kancha rectangular, casi cuadrada, delimitada por un muro perimetral con acceso. En su ángulo nordeste lleva un recinto similar a los del campamento, pero con la diferencia de que en su tercio interior presenta una pequeña plataforma adosada al muro. Se supone que sería la habitación de las autoridades. Un poco más arriba se encuentra un conjunto de 26 cimientos de hornos o huairas organizados en tres hileras paralelas sobre una loma muy ventilada. Los cimientos son circulares o elípticos de 2 a 3 m de diámetro, formados por emplantillados de piedra o adobe que sobresalen de la superficie. Por último, se encuentran los cimientos de una casa rectangular, construida sobre una pequeña explanada en la mitad de la falda del cerro, cerca de una vertiente. Se piensa que desde aquí, el agua era canalizada por medio de cañas hasta la instalación metalúrgica.



Ahora bien, las excavaciones del sitio confirman que la mayor concentración de restos materiales se encontraba alrededor del campamento, pues incluso se hallaron piedras molinos, crisoles y moldes refractarios usados en la fundición, objetos de cobre y cerámica. No cabe duda que Viña del Cerro representa el centro metalúrgico más completo y mejor organizado de la época de expansión Inca en Chile. El mineral seguramente llegaba en caravanas de llamas ya chancado después de una selección a mano. La mano de obra ocupada en el establecimiento provendría de un poblado de indígenas -diaguitas-, cercano a la mina de donde se obtendría el mineral, y por otros habitantes de las tierras altas de Copiapó.

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