Casa e Iglesia de la Ex-Hacienda de Nantoco

Casa e Iglesia de la Ex-Hacienda de Nantoco

Información sobre Casa e Iglesia de la Ex-Hacienda de Nantoco

Nantoco fue antiguo asiento indígena en el período prehispánico (denominado Nantoc), encomienda y merced en los siglos XVI y XVII; y hacienda y poblado minero en los siglos XVIII y XIX.



Si Copiapó (entonces Copayapu) era el pueblo donde tenía asiento la principal población indígena del valle, Nantoc, a 23 Km, contaba sin embargo con un importante caserío y ofrecía a los indígenas abundante cosecha de brea. Con la riada de 1655 todos esos terrenos fueron desvastados, inundándose el pueblo y la primera Iglesia.



Desde 1621 las tierras de Nantoc pertenecían a don Fernando de Aguirre Matienzo, al cual el Capitán General don Cristóbal de la Cerda había otorgado una merced de 1000 cuadras. Don Francisco de Aguirre Riberos heredó esta merced, la cual posteriormente vendió en 1687 a Antonio Niño de Mendoza y Aguirre. En 1750, siendo propiedad de don Felipe de Mercado se construye una capilla, la cual servirá de base a la Vice Parroquia cuando ésta se establezca en 1764.



Durante el siglo XVIII se explota oro en la cercanía y a partir de 1783 buenas vetas de cobre en la quebrada de Nantoco mismo. En 1821, doña Carmen Cerda de Ossa instala en Nantoco un ingenio para beneficiar el cobre. Producto de la era de la plata en toda esta zona de Atacama, Nantoco conoce una cierta opulencia y en 1860 Apolinario Soto, rico minero de Tres Puntas compra la hacienda. Soto, contrata a dos carpinteros ingleses que levantan en su hacienda una casa de campo con mucho estilo y una iglesia de singular proporción para el servicio de su hacienda y de la zona. De hecho la calidad y dimensión de esta iglesia sobrepasa la importancia que, aun en el siglo XIX tuvo la zona.



Hoy día, aunque en mal estado, la casa y la iglesia constituyen un conjunto arquitectónico rural muy interesante. La casa de Nantoco se eleva sobre un alto zócalo al estilo de las casas de administración de las oficinas salitreras inglesas. Distribuye sus cuerpos de un piso, en torno a un vasto patio cerrado hacia el sur por un alto muro de adobe. El cuerpo principal, de dos crujías está elevado por el zócalo y rodeado por un ancho corredor sostenido por 10 columnas dóricas estriadas. Un gracioso mirador de aire grecoromano, muy abierto y bien proporcionado se alza sobre la techumbre en el eje del vestíbulo. El mirador tiene de cada lado cuatro pilares estriados con capitel dórico unidos por arcos rebajados bajo el cornisamento y por una balaustrada a la altura de pedestal de los pilares. Los elementos clásicos en las columnas, molduras y cornisamentos como la simetría de todas sus partes contribuyen a dar a esta casa rural un toque estilístico que la distingue.



Al frente de la casa se encuentra un parque y al costado la iglesia, de clara composición georgiana inglesa. La iglesia era de planta rectangular y contaba con una sola nave. Los últimos sismos dañaron gradualmente gran parte de la nave y quedan en pié solamente el pórtico y la torre sobre lo cual se levanta. El pórtico es un gran frontón triangular que abarca todo el ancho de la fachada con pilastras que envuelven las esquinas y dos columnas dóricas que lo enmarcan. Tiene una ventana de cada lado de la puerta de entrada. La torre campanario de madera se impone sobre el pórtico. Está conformada por una base y dos tambores octogonales adornados en sus vértices por pilastras en el primero y pequeña columna en el segundo, rematado este por un cupulón.



Ambas construcciones son de tabiquería de caña de Guayaquil con revoques de barro. Toda la madera es de pino oregón traido como lastre para los barcos desde Estados Unidos. Hoy día la casa tal como la iglesia requieren de una restauración.

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