Punta de Piedra, Valle del Elqui

Punta de Piedra, Valle del Elqui

Información sobre Punta de Piedra, Valle del Elqui

El sitio Punta de Piedra es un cementerio prehispánico que ha contribuido notablemente a la reconstrucción del desarrollo de las sociedades tardías del Norte Chico, especialmente a la cultura Diaguita. En la fase más antigua o temprana de ellas (I), las sepulturas presentan cuerpos flectados de lado, con un eje de orientación oeste-este. Las ofrendas son escasas, -una o tres vasijas-, que por lo general están colocadas en la cercanía del cráneo o del tórax. Se encuentra además escasa metalurgia, agujas, punzones y arpones de hueso sin mayor ornamentación, puntas de flecha y, en algunos casos, urnas de cerámica con o sin decoración, cubriendo parcialmente la cabeza. Sólo en algunos casos se han encontrado sepulturas colectivas.





La fase clásica (II) es la mejor conocida debido a la abundancia de restos y a la mayor riqueza de sus contextos. Aparece en el nivel superior del sitio de Punta de Piedra. El contexto puede estar formado por una o varias piezas de cerámica, en especial platos con paredes más verticales que los de la fase anterior, y con una decoración que incluye la superficie externa. En algunos casos hay representaciones de tipo antropomorfo. Los diseños utilizan los mismos colores de antes: negro, rojo y blanco. Se enriquece el contexto con espátulas de hueso que representan personajes o animales, y que probablemente estuvieron destinados al uso de alucinógenos. También se encuentran aros de cobre y plata, cuchillos, cinceles, anzuelos, pinzas depilatorias, etc. Son abundantes las agujas, punzones, arpones, puntas de proyectil e instrumentos textiles de piedra y hueso. El resto del contexto presenta abundancia de alfarería utilitaria, jarros asimétricos o "zapato" y los conocidos jarros "pato", de extraordinaria factura, y que, por lo general, son piezas únicas en la ofrenda. Son abundantes las urnas decoradas, en algunos casos con motivos antropomorfos, y también se ha podido comprobar la presencia de piezas dobles o "gemelas", conducta que continúa en el tercer momento.





En la tercera fase del desarrollo de estas sociedades (III) se encuentran evidencias de la transculturación inca-diaguita, aparentemente sin un momento de transición entre ambas. Este hecho impulsa a proponer la idea de que la conquista incaica debió ser tan rápida como la fusión cultural. Las sepulturas son similares a la fase anterior, con el eje de los cuerpos orientado de oeste a este, con la cabeza hacia el naciente; en algunos casos los cuerpos están en posición extendida. Se utilizan cistas de piedra y se incluyen huesos de ballenas o lajas más pequeñas para cubrir sólo la ofrenda. Los contextos son más ricos y son comunes las piezas gemelas, excepto los jarros pato que siguen siendo únicos. No se observan mayores cambios en la metalurgia, salvo la presencia de prendedores o tupus, y cuchillos con forma de medialuna o tumi, de origen inca, junto a crisoles de cerámica de tipo portátil con mineral en su interior. La transculturación se perfila claramente en la alfarería. Las formas típicas cuzqueñas están presentes prácticamente en la totalidad de las ofrendas con una armónica utilización de diseños locales o, viceversa, formas locales con decoración inca.


En suma, se propone como inicio de la cultura Diaguita Chilena el siglo X de nuestra era, proceso que se basó en el devenir cultural iniciado anteriormente con la Fase Las Animas. El paso de la fase I a la II debió ocurrir aproximadamente hacia el año 1300 d.C. La conquista de los incas debió haberse efectuado aproximadamente hacia el año 1470 d.C., lo que deja un margen de 66 años para el rico proceso de aculturación ocurrido entre el Tawantinsuyu y la cultura Diaguita Chilena.





La arqueología demuestra que los diaguitas habían alcanzado un alto nivel en la explotación agrícola y ganadera, actuando en forma efectiva en la explotación de los recursos costeros. Su área de dispersión abarcaba hacia 1536, desde el valle del río Copiapó hasta las inmediaciones del río Aconcagua, con influencias de las fases II y III sobre las poblaciones de Chile Central.


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