Oficina Salitrera Chacabuco

Oficina Salitrera Chacabuco

Información sobre Oficina Salitrera Chacabuco

La Oficina Salitrera "Chacabuco" fue construída en la década de 1924 por la Lautaro Nitrate Company. Es el último establecimiento calichero implementado con el tradicional sistema Schanks, y el más grande de los de este tipo. Mientras se construía "Chacabuco", los hermanos Guggenheim experimentaban ya con el método de elaboración que lleva su nombre, sobre el cual se pusieron todas las esperanzas de la industria, en un momento en que la caída de los precios, la competencia del sintético y la disminución de los rendimientos la estaban afectando seriamente.



La Oficina "Chacabuco" ocupa una extensión de 36 hectáreas, y comprende un sector netamente productivo y uno urbano. Fue equipada con maquinaria capaz de producir 15 mil toneladas métricas de nitrato al mes. En el sector industrial destaca la maestranza, la bodega, la casa de máquinas y la enorme estructura sostenida por un bosque de enormes pilares que albergaba los 54 grandes estanques de lixiviación del mineral.



"Chacabuco" destaca entre las oficinas con sistema Schanks por su completo equipamiento urbano. En efecto, el establecimiento es una ciudad en forma, dotada de todos los establecimientos necesarios para albergar a una población que bordeó las 5 mil personas: hospital, teatro, hotel, escuela, pulpería, mercado, gimnasio, piscina, canchas de fútbol, y la plaza arbolada equipada con un kiosko de retreta. Revisten gran interés las viviendas de los obreros, alineadas en forma ininterrumpida, construidas en general de adobe. La ciudadela está organizada según un trazado de damero, cruzado por amplias calles. El monumento incluye las enormes tortas de ripio donde se acumularon los desechos minerales.



La obsolescencia tecnológica, y sobre todo la Gran Depresión, impidieron que desde el punto de vista de la rentabilidad la Oficina "Chacabuco" diera grandes frutos. La Oficina paralizó las faenas definitivamente en 1940. En tiempos más recientes, la Oficina ha sido objeto de un voraz saqueo. Afortunadamente, sus estructuras básicas persisten y son un testimonio invaluable de la esforzada vida en la pampa salitrera.



Lamentablemente, Chacabuco quedó expuesta al desmantelamiento sistemático de sus instalaciones. Esta grave situación despertó algunas iniciativas concretas, entre ellas el auspicio que otorgaron la Embajada de Alemania y el Goethe Institut de Santiago para realizar una primera etapa de conservación de la oficina, que incluyó la resturación del Teatro.



En 1989 se amplió la declaratoria de estas salitreras, para proteger las tortas de ripio (D.S. 0536, del 07/11/1989).

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