Museo Histórico Nacional de Santiago

Museo Histórico Nacional de Santiago

Información sobre Museo Histórico Nacional de Santiago

Museo Histórico Nacional:


Exhibición:

El Museo Histórico Nacional, en sus 18 salas de exhibición permanente, recrea gran parte de la Historia de Chile, contando para ello con una importante colección patrimonial, en la que se pueden destacar muebles, trajes, pinturas, monedas, fotografías, armas, objetos arqueológicos, etc. Estos, junto a maquetas y recreaciones, sutentan el discurso museográfico que permite comprender los diversos procesos históricos que han transcurrido en nuestro país.


Ubicacón:

El Museo Histórico Nacional se encuentra ubicado frente a la Plaza de Armas de Santiago, ocupando el antiguo Palacio de la Real Audiencia, en el centro de la vereda norte de la Plaza. Su dirección es: Plaza de Armas 951. Estación del Metro Plaza de Armas.


Historia:

En el contexto de las celebraciones del centenario de la independencia el presidente Ramón Barros Luco emitió el 2 de mayo de 1911 un decreto que creó el Museo Histórico Nacional. No obstante, el origen de la institución se remonta a los comienzos de la República.



En julio de 1813, durante la Patria Vieja, el Senado aprobó un plan de estudios que consideraba la creación del Instituto Nacional, la Biblioteca Nacional y un Museo de Ciencias, entre otras instituciones. Una comisión del Senado se entregó a la tarea de crear un museo en una sala de la Real Universidad de San Felipe, reuniendo allí todo el material considerado importante, proveniente del Convictorio Carolino, la Academia de San Luis y el Seminario Conciliar. Más tarde, durante la Reconquista, el gobierno español desechó todas las ideas surgidas durante la Patria Vieja por parte de los patriotas, terminando con esto el proyecto de Museo y las incipientes colecciones que había comenzado a reunir. Durante el gobierno de Bernardo OHiggins, en 1822, se retomó la idea de formar un Museo Nacional, que diera cuenta de todas las características del territorio y sus habitantes, misión encargada al intelectual francés José Francisco Dauxion, quien, a poco andar en su labor, murió en Santiago en 1829 sin concretar su propósito.



Hacia el año 1830 y bajo el gobierno del Vicepresidente José Tomás Ovalle, fue contratado el científico francés Claudio Gay, para hacerse cargo de explorar el país, publicar sus investigaciones y fundar un Museo. De esta forma, y a partir de los objetos recogidos por Gay en sus viajes de exploración nació el Museo Nacional, el cual ocupó algunas dependencias del Instituto Nacional, ubicado en ese entonces en una de las esquinas de las calles Bandera y Catedral.



En el año 1873, y con motivo de las celebraciones del aniversario de Chile, fue organizada una exposición de objetos antiguos –conocida como la "Exposición del Coloniaje"- con la intención de recordar el pasado histórico de nuestro país, iniciativa que recayó en el entonces Intendente de Santiago, Benjamín Vicuña Mackenna, y cuya sede estuvo en el antiguo Palacio de los Gobernadores (en la actualidad el lugar es ocupado por el Correo Central). La exposición motivó a la intelectualidad de la época a llamar la atención sobre la necesidad de conformar un museo histórico de manera permanente.



Así fue como en 1874, en el castillo Hidalgo, ubicado sobre la cara norte del cerro Santa Lucía, se instaló el nuevo Museo Histórico, creado a partir de algunas donaciones de los objetos que formaron parte de la Exposición del Coloniaje.



Hacia 1876 y tras el nombramiento de Miguel Luis Amunátegui como Ministro de Instrucción Pública, el Museo aumentó su colección, gracias al interés del joven Ministro por ir construyendo la Historia de Chile por medio de objetos, pinturas y esculturas que representaran a personajes ilustres de la Historia del país. Nació de esta forma, dentro del museo, la Galería Histórica del Museo Nacional.



Tras la muerte de Vicuña Mackenna, en 1886, el museo del cerro comenzó a declinar de tal forma que sus colecciones empezaron a dispersarse entre las reparticiones públicas y algunos depósitos del Estado, haciendo que la despreocupación y el desinterés destruyeran el sueño del citado Intendente y conviertan al Castillo Hidalgo en una bodega municipal.



Durante la primera década del siglo XX y pronto a conmemorase el centenario de Chile, el intelectual, Luis Montt Montt, entonces Director de la Biblioteca Nacional, propuso organizar una nueva exhibición histórica, con motivo de las celebraciones que se avecindaban y aunque éste murió repentinamente a fines de 1909, el interés por esta nueva exposición motivó a otros intelectuales que continuaron con este propósito. Así es como para las celebraciones del centenario la exposición estuvo lista, teniendo como sede la antigua mansión de la familia Urmeneta (ubicada en calle Mojitas, entre San Antonio y Mac iver), con un número de objetos mucho mayor al exhibido en la exposición del coloniaje y además con un gran éxito de público. Todo ello motivó a los organizadores a solicitar al gobierno la firma del decreto que crearía al Museo Histórico Nacional, un 2 de mayo de 1911, siendo Presidente de la República Ramón Barros Luco y gracias a las gestiones del senador Joaquín Figueroa Larraín, quien pasó a ser presidente del consejo directivo del Museo y considerado su fundador.



A poco andar, se sumaron al museo la colección de armas de los arsenales de guerra del ejército, los objetos del Museo del Santa Lucía y de la Galería Histórica del Museo Nacional; más adelante se agregaron las colecciones del Museo etnográfico. Pese a sus abundantes y valiosas colecciones, el Museo Histórico nacional nunca pudo exhibirlas de manera conjunta, fundamentalmente por razones de espacio físico. En un primer momento ocupó algunas dependencias del Palacio de Bellas Artes y más tarde otras que eran parte de la Biblioteca Nacional. Durante este período las colecciones del museo se fueron disgregando hacia otras instituciones, reduciendo a su vez el protagonismo que esta institución había logrado a costa de grandes esfuerzos. La necesidad por parte del museo de contar con un edificio que fuese sede permanente para la exhibición y resguardo de las colecciones, hizo que hacia 1977 los responsables de la institución pusieran sus ojos en el antiguo edificio de la Real Audiencia, frente a la Plaza de Armas. Para ello fue necesario reconstruir el palacio, tarea que se desarrolló en cuatro años. De esta forma, en septiembre de 1982, fue inaugurado el Palacio de la Real Audiencia como la nueva sede del Museo Histórico Nacional, lugar que no sólo da cuenta la Historia de Chile, si no además aspira a ser el rostro de nuestro pasado y de nosotros mismos en el futuro.


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