Iglesia Parroquial, Andacollo

Iglesia Parroquial, Andacollo

Información sobre Iglesia Parroquial, Andacollo

La devoción a la Virgen del Rosario es una tradición de la zona de Andacollo que data de los albores de la Conquista. El lugar, emplazado en áridas serranías, era conocido ya por los incas por su riqueza aurífera, la que atrajo tempranamente a los españoles. Ya en la década de 1560 un grupo de ellos se instaló en el lugar y organizó las labores extractivas, con mano de obra indígena. Uno de los indígenas del lugar encontró poco más tarde una imagen de la Virgen, lo que motivó la construcción de la primera iglesia del lugar, destinada a albergarla, en 1580. La temprana evangelización de la población del lugar hizo que ya por 1590 la imagen fuera objeto de un culto que se expresó fundamentalmente en bailes.





La imagen original conservada en Andacollo desapareció tempranamente, y a mediados del siglo XVII el primer párroco de la localidad encargó una nueva imagen a Lima, de la misma advocación, tallada en madera de cedro. Ésta se conserva aún en la iglesia antigua de Andacollo, construida entre 1772 y 1789 para dotar de un santuario más digno a la imagen. Este Templo Antiguo es un volumen rectangular conformado por una nave larga y angosta, de 42 por 7 metros, de muros de adobe de 1 metro de espesor, y dos torres. En 1925 se le construyó una pequeña nave perpendicular que nace del área del presbiterio, y que se denomina "Capilla de los Hombres".





La devoción mariana se extendió con el tiempo a toda la región, de suerte que la Virgen del Rosario se convirtió en patrona de los mineros. La afluencia creciente de peregrinos sobrepasó la capacidad del Templo Antiguo, por lo que por 1870 las autoridades eclesiásticas iniciaron gestiones para construir un nuevo templo. Los planos se encargaron al arquitecto italiano Eusebio Chelli, autor también de la Iglesia de la Recoleta Dominica de Santiago; Roberto Parker asumió la dirección de las obras, que por su carácter monumental y grandes dimensiones constituyeron todo un desafío para la época. En 1873 se puso la primera piedra, y veinte años más tarde se bendijo este nuevo e imponente templo.


De planta basilical, se yergue sobre el área del transepto una cúpula de estilo bizantino, de planta octogonal, con ventanas dispuestas en todo su perímetro, que llenan de luz el espacio interior. La cúpula, el ábside y los brazos del transepto, rematados por un pórtico de diez columnas, ofrecen desde el exterior un bello juego de volúmenes. La fachada principal presenta un pórtico con tres vanos de ingreso en arcos de medio punto; los de los extremos están coronados por dos torres cuya altura alcanza los 53 metros. El interior de la iglesia, amplísimo, impresiona por las columnas de capitel corintio que separan las naves, la arquería, y las galerías sobre las naves extremas. La construcción es de doble tabique de madera de pino oregón, relleno con adobillos, y recubierto por planchas de fierro galvanizado. De pino oregón son también los pisos, las columnas, las pilastras, cornisamientos, molduras y los tambores de las torres.





Como antaño, las festividades de Andacollo se caracterizan por los bailes de los devotos, que se organizan para tales efectos en comparsas que todos los primeros domingos de octubre y los 24 y 25 de diciembre llenan el lugar de música y colorido.


Hoteles recomendados en Andacollo