Estación de Ferrocarril de Baquedano

Estación de Ferrocarril de Baquedano

Información sobre Estación de Ferrocarril de Baquedano

Ubicado a 72 kilómetros al noreste de Antofagasta, el pueblo de Baquedano debe su fama al ferrocarril: corresponde al punto de encuentro de dos líneas ferroviarias construidas para mejorar las condiciones de explotación y exportación del salitre.



El origen de la línea oeste-este (de Antofagasta a Bolivia) se remonta a 1866, año del primer acuerdo concertado entre el gobierno boliviano y unos concesionarios privados, que autorizó la explotación de los yacimientos de salitre, bórax y otras substancias minerales, dentro del territorio de la entonces provincia boliviana de Cobija.



Los primeros años de operación de éste y otros acuerdos fueron difíciles para los particulares, dado que con cada cambio de gobierno en Bolivia, las disposiciones relativas a la superficie de la concesión otorgada, los derechos de exportación y la construcción de las líneas férreas, fueron denunciados o modificados. Los primeros concesionarios privados, en su mayoría chilenos, debían formar distintas compañías para renegociar los acuerdos.



Es así como en 1868 se formó la "Compañía Explotadora del Desierto de Atacama", que fue sucedida en 1869 por la "Melbourne Clark y Cía", la cual traspasó todos sus derechos en 1872 a una sociedad anónima chilena, la "Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta". Ésta fue autorizada a construir en 1873 un ferrocarril entre Antofagasta y sus oficinas del Salar El Carmen, para el transporte exclusivo del salitre, reemplazando a las mulas y los bueyes utilizados hasta entonces para esos fines.



La línea férrea llegó hasta Carmen Alto en 1877, a Salinas en 1879, a Central en 1882 y a Pampa Alta en 1883. Tras el fin de la Guerra del Pacífico, en 1884, Chile tomó posesión de estos territorios, y autorizó la prolongación de la línea con dirección a Bolivia. En 1885 la "Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta" firmó un contrato con la "Compañía Minera Huanchaca" de Bolivia, para construir en participación el ferrocarril al interior. Llegaron al punto fronterizo de Ollagüe, pero dadas las dificultades entre ambas, la Minera Huanchaca compró en 1887 a la compañía chilena todos los derechos del ferrocarril, los que traspasó el año siguiente a la sociedad anónima inglesa "Antofagasta and Bolivia Railway Company".



La línea llegó hasta Uyuni en 1889, construyéndose también el ramal que conduce a Pulacayo, principal objetivo de la Compañía Huanchaca, que explotaba el enorme yacimiento de plata existente en el lugar.



En cuanto a la línea férrea que corre de norte-sur, llamada popularmente "longino", su historia se remonta al año 1889, cuando las autoridades decidieron unir con un tramo ferroviario estatal, diversas líneas existentes, de propiedad privada, con el objeto de unir las localidades de Cabildo e Iquique. El tramo Calera-Iquique estuvo operativo en 1916.



En 1910, la Estación donde se intersectaban el ferrocarril longitudinal del norte y el de Antofagasta a Bolivia recibió el nombre de "Baquedano". El punto tenía gran movimiento de carga y de pasajeros, movimiento generado por la actividad salitrera y minera de la región, en sus últimas décadas de auge.



En el edificio de la antigua estación se observan las oficinas y boleterías de las dos compañías de ferrocarril, cada una en un lado. En los patios quedan muchos carros y material ferroviario. Al frente se encuentra la Casa de Máquinas y Tornamesa, construidas en 1916 por la Empresa de Ferrocarriles del Estado, y que hoy está convertida en museo de sitio. Constituyen un vasto edificio semicircular, de madera de pino oregón, divido en compartimientos -cocheras- que alojaban las locomotoras, cada una de las cuales estaba dotada de campana de humo. La cumbrera de la cubierta de las cocheras es a dos aguas, y está recorrida en toda su longitud por una ventilación, también cubierta a dos aguas. La tornamesa tenía capacidad para 16 locomotoras; en el complejo quedan actualmente seis, que son a vapor y cuya procedencia es norteamericana y alemana. Este ejemplar edificio ha sido restaurado en 1985/86, y actualmente está en muy buen estado de conservación.



En 1950 FERRONOR compró a la "Antofagasta and Bolivia Railway Company" la Maestranza, la Cochera y la Casa de Fuerza, construcciones de fines del siglo pasado que forman también parte integral de este monumento histórico.

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